De la brecha de acceso a la brecha de protección
El cambio en los hábitos digitales de las familias con mayor capital cultural revela una nueva brecha educativa: ya no se trata de acceso a dispositivos, sino de capacidad para regular su uso. La ventaja estratégica consiste hoy en proteger la atención y el desarrollo cognitivo frente a la sobreexposición tecnológica.
