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Vuelta al cole – Curso 2020/2021 – Alerta COVID-19

Afrontamos un postvacacional sin precedentes después de un parón excepcionalmente prolongado de los centros educativos y con la mayor incertidumbre a la que nos hemos enfrentado hasta la fecha. Mi propuesta: Evitar quejarnos de la situación, no resistirnos a lo inevitable, y aportar, en la medida de lo posible, soluciones a las dificultades que encontremos para poder responder en coherencia con los contextos concretos que nos encontremos en cada centro y aula.

Ya sabéis que yo prefiero el optimismo realista al optimismo ingenuo por lo que no os voy a ocultar mi intuición (fundamentada) de que a todas luces este va a ser un curso difícil, en parte llevadero porque venimos de un confinamiento, con su desescalada (sabemos de qué va esto) y contamos con más gel hidroalcohólico y mascarillas que antes pero, por otra parte, se presenta complicado ya que todo indica que va a ser peor que la anterior ola, si queréis la versión positiva iremos a mejor y superaremos la pandemia finalmente, pero por el camino va a llevarse vidas por delante y nos va a complicar la vida unos meses en todos los ámbitos de la sociedad (económico, social, cultural y político).

Esto no es motivo de preocupación, es algo inevitable a lo que debemos responder. La propuesta que yo quiero compartir con vosotros es aceptar, lo antes posible la situación, y no preocuparnos, sino ocuparnos. Asumir que estamos sufriendo una pandemia mundial (hay quien aún no lo ha asumido) y considerar todo el planeta, no solo nuestra localidad, nuestra comunidad, nuestro país… no importa si suben los casos en Lorca, pero no en Águilas, o si en Molina de Segura hay un brote, pero en Beniaján ha bajado el número de casos, o si en Madrid se han saturado los hospitales y en Lleida hay un pueblo confinado… eso no es significativo, nos enfrentamos a un problema global, es un virus que se extiende por todo el planeta, por sus 500 millones kilómetros cuadrados de superficie, y que solo sabemos que ya está aquí cuando se muestran sus síntomas y ya es tarde. Lo único que podemos hacer, como especie, es actuar para reducir su expansión actuando en conjunto y atenuar por tanto los efectos a nivel local y por extensión a nivel mundial. El problema existe y no dejará de existir hasta que los especialistas nos confirmen que ya está controlado. Hasta que aparezca el titular “HEMOS VENCIDO AL VIRUS” en los periódicos.

Aquí abajo os pongo la evolución de la pandemia en solo un mes según la mapa de la Universidad Johns Hopkins (JHU), sacad vosotros mismos las conclusiones. A partir de mañana, finalizada la temporada de vacaciones, debemos concentrarnos en ser responsables, observar, analizar y proponer soluciones a nivel local, donde somos principales observadores y podemos evaluar de forma objetiva nuestras necesidades y el nivel de riesgo (por si no os habéis dado cuenta, el verbo quejarse no lo he incluido en ningún momento, no aporta nada si no va acompañado de propuestas que compensen el motivo de queja).

Estado de la pandemia a finales de julio de 2020
Estado de la pandemia a finales de agosto de 2020

Un punto importante es que hay que ser muy selectivo con la información que nos llega, no hay mejor filtro que el sentido común, la prudencia, la escucha atenta, la coherencia y la actitud crítica (todo junto). Debemos tener cuidado con lo que se consume en las redes sociales, en la mayoría de los casos esas fuentes buscan mover datos, generar tráfico a partir de la alarma o el miedo desmedido, incluso del humor estúpido, manipulando, confundiendo y experimentando con la población para sacar algún tipo de beneficio a largo plazo. Es algo que debemos tener en cuenta al acceder a esa información y somos nosotros los que debemos procesarla correctamente y sacar nuestras propias conclusiones, poniéndolas en común con nuestros compañeros y sometiéndolas a un mínimo de reflexión. Recordad, debemos responder más que reaccionar.

En estos días es necesario que nos movamos a partir de certezas, que avancemos con paso firme, seguro, sin prisa. En los colegios debemos prestar atención a lo principal: evitar, en todo lo que podamos, en función de nuestras posibilidades, la propagación del virus. Todo lo demás es secundario. Según mi punto de vista no debemos confundir objetivos, no veo coherente “evitar, en todo lo posible, el cierre de los centros” ni “mantener, en todo lo posible, la presencialidad en las aulas”… si tenéis dudas, volved a consultar los mapas de la Johns Hopkins, pero estamos en una pandemia mundial que debemos frenar, y lo demás queda en un segundo plano.

A los niños no les pasará nada si finalmente deben permanecer en casa, a ellos no. Otra cosa es el interés que tenga la economía y la política en que la maquinaria no se pare, siempre para ganar votos. No hay que olvidar que el barómetro del CIS es el que guía la inmensa mayoría de las decisiones políticas, y aquí abajo tenéis el avance del último que se ha hecho. Otra vez, sacad vuestras propias conclusiones respecto a las prioridades políticas que van a marcar las acciones en estos próximos meses.

Avance de los resultados del Barómetro del CIS de Julio de 2020

Está claro que a los alumnos les puede afectar el no relacionarse con sus iguales como nos gustaría a todos que lo hiciesen, pero si priorizamos esa socialización asumiendo un incremento de contagios y una propagación descontrolada del virus, es posible que no tengan con quien socializar a medio plazo, y poniéndonos en lo peor, es más que probable que a la vuelta de todo no puedan disfrutar de sus abuelos o sus padres.

Económicamente conviene que los padres salgan de casa a trabajar (un fallo estructural de la economía) y es cierto que la educación no universitaria no está preparada para la enseñanza telemática, por lo que los alumnos no aprenden igual en no presencial que en presencial (un fallo estructural del sistema educativo), pero aquí yo solo veo dos soluciones: o cambiamos la estructura económica y educativa (complicado a corto-medio plazo) o asumimos una situación excepcional y respondemos a ella. Personalmente, creo que la prioridad es que no muera más gente de la que se pueda evitar que muera, en segundo plano está solucionar los problemas educativos y económicos derivados.

En este punto, a 31 de agosto, en la Región de Murcia (España), comenzamos el curso 2020/2012 priorizando la socialización del alumnado, es decir, que se junten e interaccionen tanto alumnos como profesores. Los contenidos quedan como un medio con el que conseguir ese objetivo, en esta ocasión deben estar en un plano inferior al convencional, no debemos obsesionarnos con contenidos curriculares que los niños no van a asimilar correctamente en la situación que estamos viviendo, nos toca seleccionar la información básica y esencial para que avancen en su formación y negociar con ellos lo que quieren aprender buscando la máxima motivación del grupo, persiguiendo el que deseen ir al colegio a pesar de las medidas de seguridad, incluso que deseen cumplir con esas medidas sintiéndose así mejores ciudadanos, responsables, cívicos.

No cabe duda que va a ser complicado, ciertamente nunca ha sido fácil la tarea en los colegios, pero nos toca quitar lastre, no echarnos más responsabilidades de las necesarias, no estamos preparados para afrontar una situación de emergencia a este nivel, pero somos capaces de visualizar las oportunidades que nos brinda esta situación para hacer lo que debemos hacer en los centros educativos que no es otra cosa que contribuir a la educación integral de nuestros alumnos que va mucho más allá que la asimilación de contenidos.

Cada centro es distinto, las oportunidades no serán las mismas para cada tipo de alumnos, ahí es donde se requiere la aportación de cada tutor, cada especialista, cada coordinador y cada miembro del equipo directivo, entre todos debemos hacer un ejercicio fino de adaptación del currículo al último nivel de concreción, según marca la ley, bien contextualizado y con los principios de eficacia y eficiencia guiando cada una de nuestras acciones educativas.

Si la situación se descontrola, los síntomas empiezan a aflorar en los centros educativos y existe el peligro inminente de que la propagación del virus se extienda (hay que tener en cuenta que la opción de hacer retroceder la propagación no existe actualmente una vez que empiece a descontrolarse) habrá que pasar a enseñanza no presencial, porque lo único que nos quedaría sería esperar a contagiarnos todos, sin haber hecho nada por evitarlo, tan solo esperar.

Mientras tanto, vamos a aprovechar este momento, a responder correctamente a lo que hoy en día demanda la sociedad de nosotros, vamos a aportar la cordura, conocimiento y templanza propia del cuerpo docente y entre todos pasaremos, de la mejor manera posible, este momento que nos ha tocado vivir.

Ánimo, compañeros. Vendrán tiempos mejores, seguro, no cabe duda, y momentos como estos harán que apreciemos más aún la ausencia de enfermedad y volvamos a disfrutar de la vida en todo su esplendor.

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