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1989 – Taylor Swift

Hoy no os traigo una canción, sino un álbum completo, el 1989 de Taylor Swift.

Para mí es uno de esos que discos que puedes escuchar de principio a fin, y varias veces, en bucle. Muy bien producido, equilibrado, con el poder de cambiarte el estado de ánimo (a bien) en menos de 20 segundos.

Aunque Taylor Swift pueda estar rodeada de marketing (es su momento), yo la disfruto de una manera muy personal e íntima, le tengo mucho cariño, la sigo desde que empezó a los 16 más o menos con el Country, esa base musical la tiene y se nota (aquí el autotune no aparece por ningún lado…) es una chica que, sea comercial o no, a mí me emociona, y eso es lo que le pido yo a la música, y al arte en general. A mí me transmite mucho, cualquiera de sus canciones tiene un “algo”.

1989 es el disco que supuso el cambio de estilo de Taylor Swift del Country (Country Pop) al Pop, con sonidos más electrónicos e incluso con guiños al hip hop y a la música de finales de los ochenta. Por cierto, el disco se llama así por su año de nacimiento, era obvio pero bueno, un apunte más.

El álbum tiene temas que pasarán a la historia de la música como Blank Space, Style, Clean, New Romantics, Welcome to New York, Shake it Off, Bad Blood, Out of the Woods… son canciones únicas, que como cuenta la propia artista, hablan sobre el cambio, como mudarse a una gran ciudad, explorar nuevas experiencias románticas y tomar conciencia de que nada bueno llega sin asumir algunas pérdidas, superar baches, algunos más complicados que otros, y el valor de la constancia como clave del éxito. Según Taylor, en este álbum quiso transmitir el valor de seguir tus propios impulsos, vivir tu propia vida, salirte de los clichés, vivir bajo tus propios términos… así es que… es un álbum muy “para mí”, la verdad, por eso hemos conectado tan bien.

Es difícil sacar de este álbum una canción favorita, pero si tengo que decir una es sin duda Blank Space, tiene algo especial que me emociona cuando la escucho… Os dejo aquí el vídeo.

Otra canción que me puede es la de Out of the Woods, tiene un estilo ochentero especial. Habla de la fragilidad de algunas relaciones, pero apreciando el que, a pesar de esa fragilidad y que pueden acabar en cualquier momento, nos aportan esa intensidad, esos momentos bonitos, únicos e irrepetibles que hay que disfrutar sin necesidad de estar preguntándose en todo momento “si estamos ya a salvo” (out of the woods), si hemos salido del peligro, si estamos ya en el claro del bosque. Si algo he aprendido yo en esta vida es que en una relación no hay que buscar seguridad, vivimos en la incertidumbre constante, en cualquier plano de la vida, y cuando se trata de una relación, son dos vidas, llenas de incertidumbres ambas… Una relación nos debe hacer vivir el día a día con ilusión por y con la otra persona, sentir esa chispa que nos enamore hasta los huesos varias veces al día, y varias veces en la vida, y la seguridad, relativa, estará en cómo nos mira esa otra persona cada día, en cada beso y en cada abrazo.

Para mí, 1989 es un álbum repleto de canciones que me recuerdan que nunca, nunca, nunca debemos dar la espalda a nuestra niñez, nuestra adolescencia y nuestra juventud, que nunca hay que dejar de “apartar los muebles para echarse un baile”, hacer el loco, ser espontáneo, dejarse llevar… no se trata de mantenerlo en nuestra mente, en nuestros recuerdos, se trata de vivir constantemente nuestra esencia, ser nosotros, lo que hemos sido siempre y lo que vamos descubriendo a partir de nuestra experiencia diaria. Hay que experimentar para vivir, y vivir para experimentar.

Como extra, contaros que además este álbum tiene una especie de réplica de Rayan Adams (no es Bryan Adams, no) que canta todos los temas del álbum pero con su estilo personal, muy recomendable, hay algunas canciones que son interpretadas tan bien que incluso están mejor que las de la propia Taylor Swift. El caso es que este álbum te permite disfrutar otra vez del 1989, interpretado por otro gran artista, es una experiencia muy especial (a Ryan lo conocía de la canción When The Stars Go Blue, preciosa y recomendable también, versionada a su vez por Andrea Corrs y Bono, otra joya…).

ryan-adams-1989

Bueno, pues aquí os dejo otro “trocito de mí”, como veis he saltado de AC/DC a Taylor Swift sin problemas. La música es así, tiene su momento, su lugar, y a cada uno nos afecta de una manera y va configurando nuestra personalidad día a día. Todo tiene su razón y su sentido, y el poder de evocación de la música, de traernos recuerdos, sentimientos y emociones, es tal que cualquier tema vale, más cuando están tan cuidados y bien hechos como estos.

Un abrazo, y disfrutad de la música, cantar y bailar.

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