Punto de vista personal: #Podercanijo, el #pesimismoeducativo, la #envidianacional y el #instinto autodestructivo del colectivo docente

Hoy he visto Poder Canijo, en rtve.es (a la carta). No lo vi ayer porque tenía una cita con Juego de Tronos, así es que entre su estreno y el momento de escribir esta entrada he podido leer críticas de todo tipo, algunas constructivas, otras con intención destructiva, algunas objetivas y la mayoría viscerales y subjetivas.

En un principio no quería pronunciarme sobre el tema, pero tras ver el primer programa (02/10/2016) no he podido resistirme a compartir con vosotros una reflexión sobre el instinto autodestructivo del colectivo docente.

Según varias fuentes que he consultado el programa fue visto por unas 667000 personas, con un share de 5,2… poca cosa, así es que la sangre no llegará al rio, el orden mundial está fuera de peligro y los alienígenas nos dejarán tranquilos (todavía), a pesar del estreno de Poder Canijo.

Ya antes de empezar el programa, desde primeras horas del domingo, el anunciado día del estreno, Twitter calentaba motores con mensajes cuasi apocalípticos por parte de un sector del profesorado posicionado en contra de este programa desde que se anunció hace meses. Durante el programa se animaron a criticar cualquier aspecto que les llamase la atención (la oscura atención) siguiendo la línea pesimista y negativa en coherencia con su posicionamiento inicial, y así siguieron al terminar el mismo reafirmándose en su convicción de que Poder Canijo “dañaba la imagen docente, no reflejaba la realidad de las aulas y no era un programa educativo”.

Con todo este escenario me he dispuesto a ver el programa hoy y he de decir que me ha gustado. Es un programa de televisión, y no podemos olvidar que la televisión “informa y entretiene” su objetivo es divertir y si no divierte, desaparece, al igual que otros programas estupendos y no tan estupendos. No es un documental sobre nuestro sistema educativo o sobre la innovación docente en España, ni es un programa crítico y de denuncia social al estilo Salvados. Es criticable y mejorable, pero qué no lo es.

Ya que estamos, voy a criticar y apuntar a algo que debemos mejorar los docentes en particular y los españoles en general (desde mi punto de vista): pesimismo, envidia y autodestrucción.

Para ilustrar “el problema” hay mucha literatura, pero me apetece destacar la obra de Miguel de Unamuno “Abel Sánchez” en la que entre otros temas se toca el de la envidia española, “un mal nacional, el mal de España” que llevamos en los genes, que hemos mamado desde nuestra infancia y que se ha transmitido generación tras generación desde principios del siglo pasado.

“Salvador de Madariaga, comparando ingleses, franceses y españoles, dice que, en el reparto de los vicios capitales de que todos padecemos, al inglés le tocó más hipocresía que a los otros dos, al francés más avaricia y al español más envidia. Y esta terrible envidia, phthonos de los griegos, pueblo democrá­tico y más bien demagógico como el español, ha sido el fermento de la vida social española.”
Fragmento del prólogo de la 2ª Edición de “Abel Sánchez” (Unamuno)

Yo veo en contadas ocasiones este mal en el cuerpo docente. Envidiamos cualquier iniciativa que amenace nuestra “zona de confort”, le quitamos mérito a cualquier logro del vecino, del compañero de trabajo, siempre es “cuestión de suerte” o “cuestión de enchufe”… Hoy en día este mal está además alimentado y potenciado por el pesimismo en el que nos ha hundido a los docentes la política educativa del país, que está poco a poco y constantemente desde hace ya casi una década estrangulando a los docentes a la vez que dividen al colectivo, ponen a la sociedad en contra y niegan cualquiera de estos hechos con propaganda y medidas que no hacen más que maquillar y esconder la herida.

Es normal que este colectivo dividido en una extensa lista de sectores sea sensible a cualquiera de estos estímulos para saltar a la crítica fácil y a destripar y demeritar cualquier iniciativa docente al sentirse forzados a segur esa estela innovadora a pesar de su estado de “semidepresión laboral”, “semi” porque cada día al entrar al colegio se cargan las pilas con la energía positiva de los peques (o no tan peques) y los compañeros que se animan unos a otros a pesar de la que cae para compensar la realidad que sufre el docente a diario en forma de recortes de personal, recortes en material, recortes en formación, reducción de horas para coordinarse y preparar las clases, imposición de medidas desde fuera ninguneando a los expertos y a los verdaderos profesionales… En este ambiente, los proyectos de innovación crecen como las flores salvajes entre las rocas, en terrenos inhóspitos, alentados por la juventud, el desconocimiento de la realidad, una enorme e imparable vocación o incluso a veces impulsados por una necesidad de reconocimiento, complejos de cualquier tipo o razones que se escapan a la comprensión de los docentes mortales, pero sea como fuere, difícilmente contagian al resto del colectivo… no llegan a ser convenientemente impulsados, ni llegan a ser totalmente convincentes.

En este programa yo he visto un altavoz a la ilusión del docente, al espíritu innovador y a las ganas de hacer las cosas de otra manera. En esta ocasión cuatro docentes han explicado sus experiencias, las cuales podrían inspirar cambios en los docentes que hayan querido ver con buenos ojos estos testimonios. En mi caso, hasta la canción del final de Antilopez me ha servido de inspiración para componer alguna cancioncilla para introducir temas, sería empezar con buen pie cualquier unidad formativa ¿no?… otra cosa es que llegue a hacerlo, pero en varios momentos del programa como este me ha saltado “la chispa de la inspiración”. Yo pienso que han intentado dar con una fórmula que divierta, con el presupuesto de una televisión pública, y que sirva de soporte para poder introducir como contenido algo que un docente valora enormemente y que se desconoce totalmente: el trabajo dentro del aula, contenido que posiblemente en formato documental o sin la parte “divertida” no habría encontrado hueco alguno, y menos con periodicidad semanal.

Hay quién ha criticado que el programa no reflejase la realidad de la mayoría de los centros… (recupero el hecho de que no se trata de un documental, ni de un Callejeros Viajeros por las Escuelas…) pero ¿y si reflejase una serie de modelos interesantes que además son reales y se están aplicando en escuelas de nuestro país? ¿qué importa si son concertados, privados o públicos? Yo he trabajado en colegios públicos y nunca me ha faltado nada para poder innovar (o hacer cosas distintas), solo tenéis que ver las entradas de este blog… y no reflejan ni un 10% de lo que he hecho en mis años como docente ¿quién cree de verdad que los colegios concertados tienen más medios que los públicos?

Volviendo a Poder Canijo, el horario está claro que no es bueno, no es del todo para niños, pero es “el hueco” que ha podido encontrar la educación en la parrilla televisiva. Tal vez si los docentes en vez de tirar piedras contra nuestro tejado hiciésemos por ver lo bueno en vez de lo malo y darle mérito a lo aprovechable, podríamos hacer que ganase audiencia y se moviese a otros horarios (lo veo difícil) o a lo mejor conseguimos detectar gracias a este programa los contenidos educativos que interesan a la audiencia española, pero desde la perspectiva docente, desde “lo que se hace en las escuelas” no solo desde el “lo que se imparte en las escuelas”…

Yo pienso que deberíamos, sobre todo, respetar el trabajo y el esfuerzo de los que han querido darle voz a la educación ¿De verdad estáis convencidos de que los productores de este programa están pensando en montarse en el dólar a costa de este programa “aprovechándose” de una castigada y devaluada educación española? Yo os invito a remarcar lo bueno, si veis poco pues poco, y si veis mucho reconocer el mérito, lo malo cae por su propio peso y si no cae, puede cambiar para mejor, si no fuese así la labor docente no tendría ningún sentido.

Creo sinceramente que deberíamos unirnos más para sumar que para restar.

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